Transformar la biomasa para aprovechar las instalaciones que ya existen
Liliana Velasco Pérez y Anastasia Yakubyak, de POSEIDON Water Services, abordaron en la sala Netmore del Spain Smart Water Summit 2026 el potencial de las EDAR existentes y las posibilidades que ofrece la transformación de la biomasa para mejorar su funcionamiento. La sesión, celebrada el 29 de septiembre, planteó una cuestión cada vez más relevante para el sector del agua: cómo responder al crecimiento de población y cargas, a los mayores requerimientos de calidad y a las nuevas exigencias normativas sin tener que recurrir necesariamente a grandes inversiones en nuevas infraestructuras.
Durante la ponencia, las representantes de POSEIDON Water Services expusieron diferentes experiencias desarrolladas en España e Italia, junto con los resultados de un estudio de la Universidad de Palermo centrado en la biomasa híbrido-granular. El punto de partida era analizar las instalaciones que ya están en funcionamiento y estudiar cómo determinadas tecnologías pueden adaptarse a ellas para conseguir un funcionamiento más eficiente. En este sentido, la experiencia italiana presentada mostró que es posible incorporar soluciones tecnológicas a plantas existentes sin necesidad de realizar grandes inversiones, aprovechando infraestructuras y procesos que ya están implantados.

Fuente: iAgua
Uno de los principales focos de la sesión fue la biomasa utilizada durante el proceso de depuración. Una EDAR es un sistema complejo en el que la biomasa desempeña un papel fundamental, pero su comportamiento y eficiencia dependen de factores como su estructura, sedimentabilidad, composición y actividad biológica. Por ello, conocer sus características resulta esencial para determinar cómo puede optimizarse el proceso de tratamiento.
En este contexto, se explicó la diferencia entre el fango activo convencional y el fango granular. Mientras que el primero puede presentar determinados problemas relacionados con la sedimentación, la biomasa granular permite combinar una buena capacidad de sedimentación con el proceso de depuración y aporta mayor flexibilidad frente a diferentes condiciones de funcionamiento. La transformación hacia una biomasa híbrido-granular aparece así como una posibilidad para modificar el comportamiento de una planta existente sin tener que plantear necesariamente una nueva infraestructura.
Los resultados expuestos durante la sesión apuntaron a varios efectos asociados a esta transformación: reducción de la producción de fangos, posibilidad de realizar nitrificación y desnitrificación en un mismo reactor, mayor robustez frente a cargas complejas, menor necesidad de aireación y reducción de problemas asociados a bacterias filamentosas. Estos aspectos se apoyan tanto en evidencias obtenidas en plantas en funcionamiento como en el estudio de la Universidad de Palermo mencionado durante la ponencia.
La experiencia presentada también puso de manifiesto que no existe un modelo único aplicable a todas las EDAR. La implantación de una determinada solución debe tener en cuenta las características concretas de cada instalación y de su biomasa. Las experiencias internacionales mencionadas, con aplicaciones en países como Italia, Brasil, Chile, Colombia o México, muestran precisamente la necesidad de adaptar la tecnología a las condiciones y necesidades de cada contexto.
La sesión dejó abierta una reflexión para el futuro del tratamiento de aguas residuales: antes de pensar únicamente en construir nuevas instalaciones, también resulta necesario mirar hacia las infraestructuras que ya tenemos y descubrir hasta dónde pueden llegar. La transformación de la biomasa, la optimización de los procesos y la adaptación tecnológica pueden convertir las EDAR existentes en espacios con nuevas posibilidades de eficiencia y capacidad de tratamiento.
Julia Celis Sánchez