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Casos PERTE: del plan al resultado (I)

Del plan al resultado: la digitalización del agua después del PERTE Seis casos reales muestran qué ha cambiado en depuradoras, acuíferos y embalses, y qué hará falta para que los datos no se queden en el cajón

Cuando llegan los fondos europeos, el reto es qué se hace con ellos. En la ponencia «Casos PERTE: del plan al resultado (I)», del Spain Smart Water Summit 2026, seis entidades contaron qué dejó la digitalización del ciclo del agua y qué hay que hacer para que dure.

La sesión abrió con una constatación incómoda. Claudio Cosentino, de Veolia, recordó que el PERTE ha dado un gran impulso a la digitalización, pero a distintas velocidades. Su consejo fue cambiar la pregunta. En lugar de «cómo extraer el valor del dato», propuso partir de la necesidad para llegar al dato, apoyarse en un lago de datos que centralice la información y no olvidar que procesos y formación de las personas multiplican los beneficios. Para cerrar su intervención, el ponente dejó una reflexión importante: digitalizar sin mantener es pilotar a ciegas.

Fuente: Rafa Aparicio. iAgua

José Chérrez, de NILSA, fue el siguiente en compartir su experiencia. Comenzó describiendo el punto de partida: unas depuradoras de Navarra que partían de un notable 6 sobre 10 en madurez digital. Había datos de campo gracias al proyecto LIFE NADAPTA y modelos matemáticos en Pamplona y Tudela, pero faltaba el último paso: el gemelo digital. El PERTE lo hizo posible con dos módulos, uno que garantiza la calidad de los datos y otro de modelización dinámica que propone estrategias óptimas de operación. El balance: entre un 5 % y un 10 % de mejora energética y una planta más operable.

Para continuar, Elena Zuriaga, de Facsa, presentó SINARGIA, un proyecto singular desplegado en la ciudad de Castellón. Un proyecto que parte de una singularidad determinante: la ciudad se abastece al 100 % de agua subterránea, con la agricultura y la intrusión salina como amenazas. Su corazón innovador es un modelo hidrogeológico del acuífero que integra planos digitalizados, balance hídrico y análisis de sensibilidad a la contaminación en una única plataforma. Se traduce, según explicó, en decisiones mejor fundadas, respuesta rápida ante incidencias, cumplimiento normativo y más transparencia.

Tras este proyecto era el turno de Carlos Guerrero, de Saur, que comenzó proyectando un vídeo de su plataforma y defendió que la inteligencia artificial supone un cambio generacional. Su compañía ha desarrollado una plataforma nativa en IA y emplea agentes en todas las fases del desarrollo de producto. La ventaja que destacó es que el conocimiento ya no se pierde, porque los agentes lo guardan y lo comparten con toda la organización.

A continuación fue el turno del Consorcio de Aguas de Gipuzkoa. Asier Pérez explicó que gestionaban un sistema muy distribuido, con gran cantidad de tomas de datos manuales que acababan en una hoja de Excel convertida en embudo. La solución fue codificar de forma estructurada todas las fuentes, construir una base de datos centralizada y deshacer el embudo acumulado a lo largo de muchos años de trabajo duro.

Cerró el turno Ignasi Servià con el PERTE de regadío del Pantà de Riudecanyes: casi setenta años de registros dispersos en manuscritos —1.686 páginas— pasaron a formato digital y quedaron listos para alimentar modelos de inteligencia artificial.

Fuente: Rafa Aparicio. iAgua

Las conclusiones con las que Cosentino había abierto la sesión sirvieron de resumen. El PERTE ha sido un gran acelerador, pero hay que garantizar su continuidad. Extraer valor de los datos exige partir de la necesidad. El mantenimiento es el gran ausente y es lo que asegura que el servicio evolucione. Hace falta un camino de digitalización definido y sostenibilidad financiera, con casos de uso priorizados por su retorno esperado, y desarrollar modelos de «digital como servicio» que desplazan la inversión del Capex al Opex.

Los gemelos digitales, los lagos de datos y los agentes de IA ya no son promesas, pero tampoco se mantienen solos. La sesión dejó, flotando en la sala, una idea sencilla: el verdadero resultado del PERTE no se medirá en los proyectos que se lanzaron, sino en los que sigan funcionando cuando se acabe la financiación. Digitalizar el agua es una carrera de fondo, y el cuidado de lo ya construido es una parte tan importante como la innovación.

 

Iñigo Ozcoidi Gallues

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