CAF llega al agua ibérica: del déficit de inversión a los proyectos financiables
En la sala NETMORE del Spain Smart Water Summit 2026, administraciones, operadores de España y Portugal y banca multilateral debatieron el nuevo escenario de financiación del ciclo integral del agua.
CAF, banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, del que España es accionista desde 2002, entra en el mercado ibérico como financiador del ciclo integral del agua. La magnitud de las inversiones del sector exige un nuevo impulso financiero, y una jornada reunió a Acuamed, Águas do Tejo Atlântico, la Región de Murcia y la propia CAF para debatir cómo lograrlo.

Fuente: iAgua
Abrió Francisco J. Baratech Torres, presidente de Acuamed, empresa que se encarga de las inversiones y la explotación de infraestructuras y que persigue, además, recuperar los costes. Su punto de partida fue una advertencia: el cambio climático reduce la pluviometría y obliga a ampliar y renovar desaladoras. Ya han terminado ocho obras con financiación RTR y prevén continuar con dos nuevas desaladoras, valoradas en 100 millones de euros. Hacer el sistema sostenible y resiliente supone 750 millones de euros de financiación externa, en dos tramos: uno directo y otro a largo plazo. CAF figura entre los posibles financiadores, y con el ministerio ya se trabaja en la firma de convenios.
Desde Portugal, Cláudio de Jesús, presidente ejecutivo de Águas do Tejo Atlântico, habló en el marco de Águas de Portugal, un grupo con varias compañías especializadas en distintos ámbitos, desde el tratamiento de aguas residuales hasta la gestión del recurso. Entre sus retos figuran la resiliencia hídrica y la neutralidad energética. Para el ciclo 2026-2028 miran a grandes ciudades como Lisboa y sus seis depuradoras. Los lodos son un capítulo aparte: transportarlos a su destino final cuesta unos 20 millones de euros, así que estudian una planta de hidrólisis que reduzca los fangos y permita destinarlos directamente a la agricultura. A ello suman más paneles solares y una inversión de 340 millones a cinco años. Y una advertencia: con la digitalización, gestionar agua es también protegerse de ciberataques.
José Sandoval Moreno, director general del Agua de la Región de Murcia, aportó la perspectiva pública y urbana. Una región donde casi no llueve ha tenido que ingeniárselas: hoy regenera más del 90 % de sus aguas residuales, y el reto es mantener esa cifra bajo nuevas normativas, sin perder de vista el Mar Menor ni el regadío. El gran examen llegará en 2045. Su planteamiento resumió el espíritu de la mañana: la pregunta no es cuánto costará la inversión, sino qué necesidades hay para generar proyectos que las resuelvan. El problema es que los mecanismos tradicionales encajan mal. La depuración se financia con un tributo, no hay riesgo de demanda y una obra, por sí sola, no produce más agua ni más ingresos: no hay flujo de caja asociado al activo. Subir las tasas es otra vía, pero quizá no sea asumible.
Cerró el círculo CAF, representada por Antonio Ramsés Morales y María Lahore, ejecutivos sénior del banco. Se presentó como alternativa a la financiación tradicional, con una experiencia nacida en América Latina y ahora trasladada a España y Portugal. Sus pilares son cuatro: gobernanza global, acceso universal al agua y al saneamiento, lucha contra la contaminación y preservación de los ecosistemas, y riego. Combina lo público y lo privado, y su financiación a 20 años fue considerada viable y competitiva, con capacidad para ordenar los convenios entre financiadores, que deben colaborar para evitar desacuerdos. El mantenimiento dura toda la vida del proyecto, recordaron, y exige flexibilidad.
El sector tiene claro qué necesita: desaladoras, depuradoras, redes, energía limpia y ciberseguridad. Lo que falta es traducir esas necesidades en proyectos que un financiador pueda entender, seguir y ejecutar. Quizá la pregunta de fondo no sea cuánto cuesta transformar el agua, sino cuánto nos costará no hacerlo.
Ana María Gómez Salgado