El agua entra en la sala de decisiones (la mesa de los CEOs)
La digitalización ya no es una promesa para el sector del agua. Es una herramienta de gestión que está llevando a sus máximos responsables a discutir sobre inversión, tarifas, regulación, infraestructuras y riesgo. En la mesa de los CEOs, el diagnóstico es compartido: el modelo necesita cambiar. Las fórmulas, no tanto.
Cuando la digitalización deja de ser un proyecto y pasa a convertirse en la forma habitual de operar, las decisiones cambian de mesa. Ya no son exclusivamente técnicas: son decisiones de inversión, de tarifa, de talento y de riesgo. Así quedó de manifiesto en la conversación que reunió a directivos de algunas de las principales compañías y entidades del sector.
José Claramonte, director general de FACSA, puso sobre la mesa la complejidad de un negocio que necesita, a su juicio, una profunda reflexión. Reclamó un cambio de modelo, inversiones para renovar infraestructuras y reducir las pérdidas en las redes, y planteó incluso un ente independiente que armonice estándares y tarifas, una suerte de Ministerio del Agua.

Fuente: iAgua
Ángel Fernández, CEO de SAUR Spain/Gestagua, situó la digitalización, la transparencia y la gobernanza compartida entre las claves del futuro. Defendió pasar de una gestión reactiva a otra proactiva y reclamó voluntad política para articular un espacio común, sin descartar la entrada de capital privado.
Javier Segovia, director de Veolia España, vinculó seguridad hídrica y resiliencia energética a través de la digitalización y puso sobre la mesa el concepto de ecofactorías. La regeneración y reutilización del agua aparecen como elementos centrales ante la presión creciente sobre las ciudades.
Desde Global Omnium, Vicente Fajardo señaló el difícil equilibrio entre calidad y precio y reclamó mayor seguridad jurídica e inversión pública. También pidió que la política hídrica forme parte de una estrategia de Estado.
Lucas Díaz, director de Aqualia España, situó el foco en el déficit inversor y defendió la colaboración público-privada bajo condiciones que hagan atractiva la inversión. Reclamó además un regulador de tarifas y planteó reutilización, desalación y eficiencia de las redes ante una presión creciente sobre los recursos.
Manuel Romero, consejero delegado de EMASESA, introdujo otra pregunta esencial: ¿qué agua debe ser hoy la prioridad, la que sobra o la que falta? Sequías e inundaciones obligan, en su opinión, a abordar simultáneamente la regulación de los cauces y nuevas soluciones, incluida la desalación en el Guadalquivir. Pero advirtió de que ninguna transformación tecnológica funcionará sin una transformación cultural previa que permita utilizar correctamente sus herramientas.
Pedro Barreiro, director gerente del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, defendió modelos supramunicipales capaces de cubrir las carencias de entidades pequeñas y señaló tecnología, resiliencia y personas como pilares ante un cambio climático de dimensiones todavía inciertas.
Las propuestas difieren, pero convergen en una cuestión: el agua necesita planificación a largo plazo, inversión público-privada y capacidad de decisión. La digitalización puede anticipar problemas; la IA, interpretar escenarios; y la inversión, renovar las redes. Pero ninguna herramienta resuelve por sí sola quién decide, cómo se financia el servicio o qué modelo necesita España.
El agua ya está en la agenda. Ahora toca decidir qué lugar ocupa en la estrategia del país.
En la Sala Netmore del Spain Smart Water Summit 2026, la sesión “Mesa de CEOs. Ahora decidimos. Diálogos de dirección” reunió a protagonistas del sector del agua. Cada uno de los siete ponentes invitados aportó su visión y anunció tres propósitos para el próximo 2027, a partir de la reflexión que Alejandro Maceira, director de iAgua, propuso como cierre a cada intervención.
Comenzó la mesa con Manuel Romero Ortiz, consejero delegado de EMASESA, quien recordó, a través del contexto de Sevilla, cómo los fenómenos meteorológicos extremos y los nuevos marcos regulatorios exigen adaptación, continuidad en las planificaciones y ejecución de infraestructuras, así como la necesidad de aprendizajes y cultura digital para optimizar el aprovechamiento de la digitalización ya realizada.

Fuente: iAgua
José Claramonte Santarrufina, director general de FACSA, reclamó “la necesidad de conseguir argumentos comunes para un mejor servicio”, con estrategias para el “propósito de garantizar seguridad hídrica y sostenibilidad”. Para Claramonte, “el escenario es que necesitamos cambiar el modelo” y contar con una figura capaz de armonizar estándares de calidad para que el sector pueda compartir un modelo común en todo el territorio. Invitó a crear un Ministerio del Agua.
Ángel Fernández López, CEO de SAUR España, enfocó la conversación en la estrategia de liderar desde la digitalización y la sostenibilidad, vinculando esta última con la financiación a través de un marco con indicadores comunes.
Por su parte, Javier Segovia Pastor, director de Agua Municipal España–Veolia, centró su intervención en la necesidad de asegurar la autoeficiencia energética y la descarbonización de las instalaciones, con planes enfocados en conquistas estratégicas a través de inversión, financiación y renovación. Visibilizó el contexto como “una oportunidad que va a requerir de una enorme capacidad tecnológica” y de la necesidad de “utilizar todas las capacidades y crecer en red”.
Entró en la mesa Vicente Fajardo Montañana, director general de Global Omnium, con la mirada puesta en las desventajas y la pérdida de calidad que suponen las bajas agresivas en licitaciones y cómo estas temeridades afectan al sector en un contexto de riesgos imprevisibles. Reclamó una regla para fijar listones mínimos y patrones homogéneos en el sector. Como voz de referencia, apuntó que sus prioridades para el próximo año son que el agua esté presente en la agenda política y que se creen un Ministerio y consejerías del ciclo integral del agua.
Lucas Díaz, director de Aqualia España, abordó el escenario del sector marcado por el déficit inversor de las administraciones y cómo la exigencia normativa está por debajo de la posibilidad real de cumplimiento en tiempo. En un contexto que denominó “Emergencia Climática crónica”, instó a la necesidad de mayor financiación e inversión, en la que la Administración persuada a la inversión privada y garantice rentabilidad al sector. Propuso estrategias centradas en infraestructuras para la reutilización del agua, la continuidad en la implantación de desaladoras y la búsqueda de fórmulas para la colaboración público-privada.
Por último, cerró la mesa Pedro María Barreiro Zubiri, director gerente del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, quien defendió el potencial del modelo consorcio para garantizar seguridad hídrica con equidad. Recordó cómo el PERTE ha contribuido, pero apenas ha supuesto un 7–8 % del presupuesto de las inversiones del territorio, y cómo debería haber servido también para ejecutar renovaciones de infraestructuras generales envejecidas. Apuntó estrategias de economía circular mediante infraestructuras que den un segundo uso al agua y tecnologías para la recuperación de energía. Concluyó con sus tres propósitos, centrados en Tecnología, Resiliencia y Personas, tanto desde el rol de participación en la gestión como desde el de ciudadanía usuaria del servicio.
Con todo lo expuesto, los denominadores comunes que marcan el camino y el discurso apuntan hacia el aprovechamiento del potencial de la digitalización, la adaptación, la necesidad de un cambio de modelo con patrones públicos homogéneos, la unión del sector, los pactos, la creación de red, la voluntad política y la necesidad de que el agua esté en los programas con miradas a largo plazo. “El agua es estratégica y es esencial”.
María del Mar de Julián Palero