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Proyecto PAITIDA. Midiendo caudales y contaminantes en redes de saneamiento con alta componente industrial con soluciones SOFREL.

En esta ponencia se quiso compartir una experiencia real, explicando las estrategias seguidas para decidir la sensórica que se va a implantar en la red de saneamiento, es decir, los sensores destinados a medir qué llega, cuánto llega y de dónde procede.

Fuente: iAgua

Alberto Soriano indicó que el trabajo comienza con la planificación (por qué tenemos que medir y para qué tenemos que medir), continúa con el análisis y diseño de la sensórica (qué, dónde y cómo vamos a medir) y sigue con la implementación de los sensores, sin olvidar la gestión del dato. Es decir, hay que tener en cuenta que la información recogida por la sensórica debe almacenarse y enviarse, además de explotarse adecuadamente. Para ello, los datos deben validarse y servir para la toma de decisiones. Las competencias de Drenatges Urbans del Besòs en el proyecto PAITIDA comprenden las tres primeras partes de este ciclo, desde la planificación hasta la implementación de la sensórica.

Drenatges Urbans es una empresa mixta formada al 50 % por el Consorcio Besòs-Tordera y al 50 % por Veolia, los dos actores principales del proyecto PAITIDA (Plan de Adaptación y Transformación Integral para la Digitalización del Agua), además de varios contratistas, como Lacroix. El Consorcio Besòs-Tordera es una administración local del agua en la provincia de Barcelona que da servicio a 50 municipios, gestiona 28 depuradoras y supervisa más de 4.000 industrias potencialmente contaminantes que vierten sus aguas al río Besòs.

Como había comenzado explicando, la primera fase de la estrategia consistió en definir las necesidades operativas: ¿qué se quiere medir en la red? Dos variables principales: niveles y caudales, por un lado, y contaminantes o vertidos, por otro. ¿Con qué finalidad? Conocer el funcionamiento normal de la red.

Hay que considerar que la red de alcantarillado tiene tres funciones principales: higiénica, antiinundación y ambiental (control de la contaminación). Por ello, la sensórica debe servir sobre todo para determinar cuándo, dónde, cuánto y qué se está transportando hacia el medio receptor.

En cuanto a la medición del caudal, Soriano planteó que la fórmula comúnmente utilizada (velocidad por sección) puede no ser la más adecuada cuando no se emplean caudalímetros invasivos, cuyo mantenimiento resulta muy costoso. Como alternativa, presentó una solución desarrollada por el propio equipo basada en curvas de gasto para trabajar con caudalímetros no invasivos.

Para medir la contaminación se registran diferentes parámetros fisicoquímicos: conductividad, temperatura, pH, turbidez, salinidad, sólidos en suspensión y carga orgánica.

Para cada variable debe definirse la frecuencia de medición, la precisión requerida, el rango de valores esperado y la periodicidad con la que se enviará la señal. Estas características pueden mantenerse constantes o variar en función de las necesidades operativas.

A la hora de diseñar la sensórica es necesario tener en cuenta las características de la red y adaptar los equipos al punto donde van a instalarse. La red de saneamiento del Besòs presenta la particularidad de disponer de espacios reducidos, como pozos y galerías, lo que obliga a utilizar dispositivos muy compactos. Además, parte de la red se encuentra en zonas alejadas junto a los ríos, por lo que los equipos deben ser autónomos y disponer de sistemas de comunicación, entre otras exigencias operativas.

Todos los sensores están diseñados para trabajar bajo determinadas condiciones hidráulicas y geométricas ideales. Por ello, durante la implementación se busca que el pozo se asemeje lo máximo posible a esas condiciones de referencia. También deben considerarse aspectos como el acceso, la seguridad, la disponibilidad energética y las comunicaciones. Antes de instalar cualquier equipo se realiza una inspección previa para verificar que se cumplen los requisitos necesarios.

Asimismo, durante la instalación deben respetarse criterios de seguridad y calidad de la medición, además de proteger adecuadamente los sensores para garantizar una toma continua de datos.

Una vez instalado, la puesta en marcha y calibración del sensor constituye el paso más sencillo. El datalogger es el dispositivo encargado de recoger y transmitir la información y, además, suministrar energía a todo el conjunto. Permite configurar la frecuencia de envío de los datos y otros parámetros de la medición. Uno de los aspectos más valorados es la interoperabilidad entre sensores, es decir, la posibilidad de conectar distintos equipos a un mismo datalogger, además de mantener diseños compactos.

La ponencia concluyó repasando qué aspectos están funcionando correctamente en el proyecto. Entre ellos destacó la duración esperada de las baterías, la posibilidad de realizar un mantenimiento adecuado y el cumplimiento de los objetivos previstos para la sensórica implantada.

Como reflexión final, Soriano incidió en que, para obtener información útil de una red de saneamiento, es fundamental definir correctamente el objetivo de la medición (qué se quiere medir y para qué), dónde y cómo se va a realizar, y tener presente que después esos datos deben almacenarse, transmitirse, tratarse y convertirse en información útil para la toma de decisiones.

 

Irene Castañeda Laborde