RESILIENCIA CLIMÁTICA: PREPARAR EL CICLO DEL AGUA PARA LOS EXTREMOS

La telelectura como herramienta contra el estrés hídrico

En la sala TERRANOVA del Spain Smart Water Summit 2026, Eduardo Torres, Business Manager de Hidroconta, defendió que no hay resiliencia climática sin resiliencia hídrica, y lo ilustró con un caso en el que la tecnología y las personas que la usan acabaron del mismo lado.

Torres empezó por el origen de su empresa. Hidroconta nació hace más de 40 años en la Región de Murcia con el propósito de ayudar a los regantes a combatir el estrés hídrico crónico. Por eso, dijo, la resiliencia climática no es una moda a la que se sumen, sino el entorno que ha moldeado su tecnología. Pero antes de hablar de ella hay que hablar de resiliencia hídrica, que sostienen sobre tres pilares: visibilidad total, sin puntos ciegos ni en los puntos de suministro ni en los sectores; precisión, con equipos que detecten no solo grandes roturas, sino también microfugas domiciliarias; y gestión preventiva, que analiza los datos para anticipar averías, optimizar presiones, reducir el agua no registrada y evitar cortes de suministro.

Para atacar el agua no registrada, explicó, hay dos frentes: las fugas y el subcontaje. Contra las fugas, una sectorización inteligente, de lo grande a lo pequeño, con contadores de alta precisión que detecten caudales mínimos de arranque. Contra el subcontaje, equipos de tecnología volumétrica ultrasónica de alta precisión: lo que antes no se registraba, hoy se mide y se factura. No se puede hablar de resiliencia hídrica, advirtió, si se pierde un 30 % del agua. Hay que recuperar el recurso gota a gota.

El caso de éxito fue el de una población de la serranía del sur de España, con unos 2.500 vecinos y alrededor de 1.000 puntos de usuario final. Había dos problemas. El primero, la orografía, que complica las comunicaciones y se resolvió con un operador de telefonía. El segundo, quizá mayor, era humano: el jefe de servicio y el fontanero veían en la herramienta una amenaza para su trabajo. Hoy, aseguró, son quienes más la utilizan.

En la plataforma, cada mañana consultan un panel con los equipos instalados y los que han comunicado en los últimos días, porque, recordó, los equipos miden bien, pero tienen que comunicar bien. Ven cuántas alarmas hay —de comunicaciones, consumo, hidráulicas o críticas— para ordenar los partes de trabajo, y cuánta agua se ha consumido frente a periodos anteriores, con balances por sectores o de toda la instalación. Una segunda pantalla se centra en la eficiencia hídrica: el agua no registrada por sector, el caudal medio de inyección y los caudales mínimos nocturnos, que permiten saber qué sector atacar primero. Una tercera muestra los sectores hidráulicos, con rendimiento, presiones y estado de las comunicaciones.

Los resultados, en un año: el agua no registrada se redujo un 48 %, se ahorraron 195.000 metros cúbicos y el tiempo de detección de una fuga cayó un 85 %, de semanas a horas. Dos años después de que el proyecto empezara con recelos, concluyó, los dos profesionales están de su parte. Torres cerró con una idea clave: llevan más de 40 años cuidando cada gota y construyendo un futuro resiliente.

A veces el mayor obstáculo de una tecnología no es la montaña que bloquea la señal, sino el miedo a que reemplace a quien mejor conoce la red. Quizá la resiliencia también se mida en cuántas personas se sienten parte de ella.

 

Ana María Gómez Salgado.